El encaje de bolillos es una de las artes textiles más antiguas y refinadas de Europa. En Galicia, y especialmente en Camariñas, esta tradición vive con una fuerza singular que no ha perdido su esencia a pesar del paso de los siglos.
Qué son los bolillos
Los bolillos son pequenas bobinas de madera, generalmente torneadas a mano, alrededor de las cuales se enrollan los hilos que dan forma al encaje. Su nombre define toda la técnica: para crear el tejido, la artesana va cruzando, trenzando y entrelazando docenas de bolillos sobre una almohada o cojín, siguiendo un patrón marcado con alfileres.
Cada movimiento es preciso y ritmíco. El sonido que producen los bolillos al entrechocarse es la banda sonora del oficio, inconfundible para quienes han crecido cerca de una palilleira.
Origen e historia
El encaje de bolillos lleva presente en Europa desde al menos el siglo XVI. En Galicia, su asentamiento en Camariñas se remonta a ese mismo periodo, cuando las rutas comerciales maritímas permitían el intercambio de técnicas textiles entre la costa cántabro-atlántica y los grandes centros del encaje europeo como Brujas o Venecia.
Las mujeres camariñesas adoptaron y evolucionaron la técnica hasta hacerla propia, creando un estilo inconfundible que hoy lleva el nombre de su tierra.
Cómo se hace el encaje de bolillos
El proceso de creación de una pieza de encaje comienza mucho antes de cruzar el primer hilo. La artesana necesita:
1. Un patrón o picado: el diseño de la pieza, perforado sobre papel o cartulina, que sirve de guía.
2. Una almohada o rulo: el soporte cilindrico o plano sobre el que se trabaja.
3. Los bolillos y el hilo: dependiendo de la complejidad de la pieza, se pueden utilizar desde 12 hasta más de 200 pares de bolillos simultáneamente.
El trabajo es lento y exige una concentración total. Una pieza de tamaño medio puede requerir semanas de trabajo diario.
La figura de la palilleira
En gallego, la artesana del encaje recibe el nombre de palilleira, derivado de palillo, que es como se llama popularmente al bolillo en muchas zonas de Galicia. La figura de la palilleira es central en la identidad cultural de Camariñas: durante generaciones, era común ver a mujeres y jóvenes trabajando el encaje en las puertas de sus casas, en los soportales o en la plaza del pueblo.
Esta imagen es hoy un símbolo tanto de la feminidad trabajadora gallega como de la conexión profunda entre el territorio, el mar y la creación artesanal.
El encaje de Camariñas hoy
A pesar de las presiones de la producción industrial, el encaje de bolillos de Camariñas goza de una salud considerable gracias al interés renovado por los objetos con historia y los productos de autor. Existe incluso un Museo do Encaixe en Camariñas dedicado íntegramente a preservar y difundir esta herencia.
Hoy, las piezas de encaje camariñés viajan a coleccionistas y amantes del diseño de toda Europa. La vuelta al valor del trabajo bien hecho, a la belleza que exige tiempo, ha devuelto el encaje a los espacios donde siempre mereció estar: los interiores cuidados, la moda de calidad, los regalos que permanecen.
Por qué el encaje de bolillos es único
A diferencia de otros encajes mecánicos o de máquina, el encaje de bolillos hecho a mano tiene una cualidad que ninguna tecnología puede reproducir: lleva dentro el tiempo y la intención de quien lo crea.
Cada pieza es única. Cada entrelazado de hilo guarda en su memoria el gesto de quien lo hizo, la madrügada o la tarde en que tomó forma. Eso es lo que convierte una labor en una obra.
En A Palilleira queremos mantener viva esa llama. Cada pieza que encontrarás en nuestra tienda viene del encaje genuino de Camariñas, creado por manos que conocen el oficio desde dentro.